SOCIEDAD, PATRIMONIO TURÍSTICO Y SUSTENTABILIDAD: EL CASO DE MÉXICO

Ponencia presentada por:

Alfonso de Jesús Jiménez Martínez



SOCIEDAD, PATRIMONIO TURÍSTICO Y SUSTENTABILIDAD: EL CASO DE MÉXICO.
Primer Encuentro Internacional de Patrimonio, Desarrollo y Turismo.
Ciudades Pequeñas Patrimonio Grande.
Ciudad de Chihuahua, México. 
21, 22, 23 de septiembre 2001.

La vinculación entre sociedad receptora, esto es, la comunidad local, el patrimonio y la sustentabilidad tienen un hilo conductor cuando se considera que el más importante patrimonio de los destinos turísticos es la propia población y que la satisfacción en los intercambios que se derivan del funcionamiento turístico, tienen que ser recíprocos, es decir, que para que el desarrollo de la actividad sea verdaderamente sustentable, tiene que existir satisfacción derivada de los encuentros entre los turistas y la población local, que derivará en un mejor aprovechamiento y preservación de los recursos culturales y naturales que forman parte del entorno vivencial de cualquier localidad receptora.

En México, las décadas de los 70’s y 80’s, fueron de un gran crecimiento turístico. La premisa implícita de la planificación con relación a la población local, era la necesidad de contar con su apoyo para el desarrollo turístico, manteniendo los objetivos macro de generación de divisas y el empleo que, se afirmaba, resultaba más costoso en otras actividades económicas como las industriales.  En este contexto, la población local no constituía la razón de ser del desarrollo turístico sino que era un elemento más de los necesarios para ofrecer servicios al turista. El papel de la población local, así, se limitaba a la satisfacción del turista y se enfocaban los esfuerzos de la planificación a lograr ese objetivo.

Con el transcurso del tiempo se ha demostrado que en realidad, la población local es la razón de ser de los destinos turísticos porque es, en última instancia, la que le da la atmósfera a las localidades (esto es, constituye el patrimonio más relevante) y por ello, la satisfacción de la población local tiene una estrecha vinculación con la satisfacción del turista en el funcionamiento turístico.

En la presentación del 1er Encuentro Internacional de Patrimonio Turístico y Desarrollo, se expondrán brevemente dos de los modelos que más han influido en la literatura científica del turismo y que se describen con mayor amplitud en el texto “Desarrollo Turístico y Sustentabilidad: el Caso de México”. Respectivamente tratan, uno de ellos, de la evolución de las áreas turísticas enfocado en el comportamiento cuantitativo del turista, con su respectiva reacción en la contraparte local —propuesto por R. Butler—; por la otra, se expone el modelo denominado Irridex que describe la evolución de las localidades turísticas desde la perspectiva de la población local –formulada por G. Doxey—  y que se enfoca en la actitud de la población local en la evolución de las localidades turísticas y que contempla el tránsito de las comunidades de una actitud de euforia por la recepción de turistas a otra de franco antagonismo.
De estos modelos se deriva y se propone un tercero, que busca explicar las consecuencias teóricas de la combinación de los modelos y cuyo enfoque se centra en la satisfacción de la población local anfitriona y su relación con la satisfacción de la población turística o huésped.  De la interpretación del modelo se obtienen algunas conclusiones que resultan sugerentes para el análisis de la evolución turística de los destinos que tienen en la población de las comunidades locales y su satisfacción, el más importante de su patrimonio turístico.

DESARROLLO TURÍSTICO Y SUSTENTABILIDAD: EL CASO DE MÉXICO

La sustentabilidad es un término que refiere no sólo la antítesis de los problemas ambientales derivados, en buena medida, del desarrollo, sino una visión de largo plazo que sólo puede llegar de la comprensión de los diferentes fenómenos que intervienen en los procesos políticos, sociales, económicos y ambientales. De manera subrayada, la sustentabilidad refiere a la función de la población en el aprovechamiento-uso-depredación de los recursos que, frecuentemente, se vincula con las condiciones socioeconómicas y culturas específicas de las localidades donde se verifica el uso de los recursos y donde se puede encontrar el origen de muchos de los problemas. Más que causar sorpresa el que este tema se relaciones cada vez más con el turismo y sus procesos de desarrollo, lo causa el tiempo que tuvo que pasar para que esto sucediera dada la interrelación apuntada.

La sustentabilidad se define en el informe Brundland como “la satisfacción de las necesidades de la población actual sin comprometer la capacidad de las generaciones venideras para satisfacer sus propias necesidades”. La sustentabilidad, por lo tanto, no es una actividad específica sino más bien, un concepto que refiere una manera de visualizar, de enfocar y de orientar la solución de los problemas que se tienen con el entorno -ambiental, social, económico y político-, que pasa  necesariamente por la representación mental y la valoración jerárquica implícita de los problemas considerados como relevante, teniendo como consecuencia la aplicación de un método y de prioridades específicas para hacerles frente. Es por ello que, para su logro, se requiere de la participación individual y comunitaria de las sociedades que enfrentan de  manera específica y puntual sus propios problemas. Esos problemas son igualmente nuestros, en tanto el de nosotros es también de ellos.

Por ese motivo, el análisis que se presenta aquí está centrado en el papel que ha jugado la población en el mundo turístico mexicano, intentando reflexiones que nos aproximen a nuevas discusiones sobre el tema, con un enfoque que pretende ser diverso.

El documento se encuentra estructurado en dos partes: en la primera se ha propuesto el análisis de los elementos que permitan establecer, con evidencia documental y estadística a partir de las experiencias que se han tenido en México, una base conceptual a partir de la cual se puede comprender de manera más la integral la relación causa-efecto del impulso al desarrollo de algunos destinos turísticos –en este caso el de los centros turísticos integralmente planeados-, poniendo énfasis de manera particular en los beneficios alcanzados para la población receptora. Incluye el análisis de algunos modelos existentes que tratan de explicar el comportamiento del fenómeno turístico desde la perspectiva de sus impactos (la población receptora), como desde la perspectiva de la satisfacción del turista. Se propone, además, un modelo que considera la interrelación de esas dos variables y que permita, en el futuro, la comprobación empírica que lo valide.

La segunda refiere una serie de reflexiones que, si bien de carácter especulativo, intentan vincular las observaciones realizadas en la primera parte del documento (centradas en el modelo de desarrollo turístico y el análisis de su relación causa-efecto), con el comportamiento y las motivaciones del turista, es decir, se intenta un análisis del sujeto y del contexto en que se encuentran las personas a la que se dirigen los esfuerzos de la planificación turística.

El planteamiento general se propone avanzar en alguna medida en la comprensión de los procesos que intervienen en el fenómeno turístico, y que permita establecer pautas de conocimiento que puedan llevar más allá: a la creación futura de instrumentos definidos como tecnologías específicas y propias. Para este análisis se han utilizando las herramientas que proporcionan la sociología, la filosofía, la psicología y la fisiología, que auxilie a explicar la conducta del individuo y considerando las particularidades específicas derivadas del contexto de la sociedad en la que se encuentran.

Primera parte

Sin duda, el turismo es un fenómeno de gran importancia y magnitud, que significa implicaciones profundas tanto para los países visitados o anfitriones como para los países generadores de los flujos, tanto a nivel económico como social, cultural y político. La variable económica es la que de manera más repetida se describe en la consideraciones relacionadas con la políticas de desarrollo turístico. Es evidente que el turismo es un potente inductor de cambios en la estructura económica, y que éstos son los más susceptibles de medición. A pesar de ello, muchos de esos impactos no son fáciles de apreciar en sus últimas y múltiples consecuencias.

En principio, es indudable que las variables macroeconómicas arrojan un saldo favorable para la actividad turística: se ha convertido en el tercer generador de divisas, habiendo cambiado su papel dentro de la política gubernamental (de una actividad financiadora de las adquisiciones de bienes de capital, en el modelo de desarrollo industrial que caracterizó al país hasta finales de la década de los setenta) hasta ser, en sí misma, una actividad reconocida como generadora de desarrollo; emplea el 9 por ciento del total de la Población económicamente activa (PEA) y ha permitido que grandes territorios alejados de la porción central de México figuren de manera relevante en su geografía (Cancún y Los Cabos, por ejemplo), y se integran al resto del país.
Es de sobra conocido que las actividades turísticas  son inductoras de efectos complementarios en otras ramas de la actividad económica, diferentes de las que se vinculan directamente con el turismo. Sin embargo, el aprovechamiento interno del turismo en las localidades depende, en buena medida, del grado y diversificación del desarrollo económico alcanzado por cada lugar, que le permita beneficiarse de la demanda agregada que generen los flujos de visitantes. Y esta ha sido una de las debilidades mas acentuadas de las ciudades turísticas, porque sus actividades económicas se encuentran poco diversificadas, concentrándose en aquellas vinculadas de manera anexa o conexa con el turismo. Otros aspectos relevantes relacionados con el crecimiento turístico se insertan en el impacto  que tiene en el crecimiento urbano y sus características. La proliferación de empresas y de estructuras construidas para atender o inducir las necesidades de los turistas contribuye a la transformación de las localidades receptoras y ha propiciado la creación especifica de ciudades enteras, en un modelo fuertemente impulsado por organismos y esquemas de cooperación internacional.
De hecho, el turismo internacional  tal y como lo conocemos, ha adquirido la forma de un turismo masivo, estandarizado, rígidamente empaquetado integrado que se derivó de los acontecimientos de la posguerra, pero sobre todo, de los cambios tecnológicos y sociales de la década de los sesentas,  y el inicio de la década de los setenta, primero servicio aéreo en jet e introducción de aeronaves de cabina ancha después tarifas promocionales, chartes, petróleo barato, crecimiento económico, sobre todo en países desarrollados- , década del desarrollo{ ‘m vacaciones pagadas  y turismo de playa o de las tres {S Sun, Sand and Sea, entre otros.                                                                                  
En la actualidad, existen evidencias reiteradas  de que los patrones  de comportamiento y el proceso mismo del funcionamiento turístico están cambiando. Los factores que se involucran en la transformación del turismo masivo incluyen la difusión de nueva tecnología de información, desregulación, competencia tecnológica, cambio en la  sociología y las preferencias del consumidor, y en el uso del tiempo libre y el ingreso, así como prácticas gerenciales de integración vertical y horizontal en la actividad turística desde las líneas aéreas y navieras, hasta los sistemas de reservaciones computarizados que afectan y afectarán aún más en el futuro, la evolución de los procesos y las actividades consideradas consideradas como turísticas.
                                    
Segunda Parte

En esta segunda parte se intenta la exploración de causas adicionales para la explicación de los fenómenos observados en torno al desarrollo y planificación del turismo, a partir de las observaciones realizadas en la parte primera. Se estructuran así una serie de argumentaciones que intentan abordar el fenómeno desde una perspectiva que difiere de las argumentaciones tradicionales y por lo tanto, tienen un cierto componente de naturaleza especulativa, pero igualmente relacionados, en mi opinión, con la dimensión del fenómeno in extenso.

Las argumentaciones que intentan explorar las causas adicionales, se vinculan con las motivaciones del turista y los elementos que influyen en su percepción de la realidad –su realidad- al actuar en espacios que tienden a ser impulsados –o específicamente diseñados- por los países receptores para el turismo, a partir de una percepción de la realidad que refiere la perspectiva de la gente de los países receptores y, por lo tanto, enmarcada en su conocimiento del tema y en su propia percepción de la realidad. Las preguntas que se plantean son: ¿Por qué el desarrollo del turismo y la extensión del interés por él? ¿Qué papel juega la mentalidad en los procesos de planificación? ¿Cuáles son las motivaciones del viajero que auxilian a explicar el fenómeno turístico? ¿Qué papel juega en esos procesos la tecnología de la sociedad actual y cuáles son sus características? ¿Cómo impacta al turismo en su comportamiento vacacional? ¿Cuáles son las fuerzas del cambio en la dinámica de los procesos turísticos? ¿Qué papel juega el turista y su percepción de los espacios turísticos? Y ¿Cuáles son las razones que le llevan  a ello? ¿Cuáles podrían ser los posibles caminos?

Las herramientas con las que se ha tratado dar respuesta a las interrogantes planteadas se derivan principalmente de las observaciones que sobre el tema ha realizado el conocimiento antropológico, sociológico, psicológico y filosófico aplicado al campo de la percepción de la realidad, que enmarca la dinámica de los procesos del pensamiento en la tecnificada sociedad actual.

Esperamos que estas reflexiones contribuyan a la diversificación de los temas de interés que se vinculan con el fenómeno turístico y desde la perspectiva rigurosa de las disciplinas apuntadas. Después de todo, el desarrollo sustentable lleva implícita una nueva forma de imaginar el desarrollo con la participación activa de las comunidades locales y donde parece vital, por lo tanto, reconocer el prisma de las mentalidades y su dinámica –tanto en las comunidades receptoras como en las personas que constituyen los turistas, es decir, en los anfitriones y huéspedes.

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